Mapa de mis viajes

jävi escribió esto antes de que se pusiese el sol:

Hace tiempo que llevaba tiempo queriendo hacer esto, pero entre exámenes y viajes no había tenido tiempo. Lo que os muestro a continuación es un mapa (interactivo) de los sitios en los que he estado (puntos verdes), voy a ir con certeza (chinchetas azules), y sitios a los que es posible que vaya (chinchetas moradas), todo durante mi año Erasmus.


View Erasmus in a larger map

La parte buena es que este semestre tengo muy poquitas asignaturas, lo cual me deja tiempo para más viajes; la parte mala es que mi cuenta ya no luce como lo hacia a principios de año, con lo cual habrá que empezar a ser selecto a la hora de elegir destinos.

Iré actualizando el mapa conforme vaya viajando durante lo que queda de curso.

La verdad sobre los alumnos brillantes

jävi escribió esto un rato antes de comer:

Una vez más me voy a tomar la libertad de citar (por enésima vez) a Alfredo de Hoces en “Fuckowski, Memorias de un Ingeniero”. Y es que estas navidades me regalaron la edición impresa del libro y hoy acabo de terminar de releerlo, (me lo he ido dosificando hasta ahora). Aprovecho para recomendaros que leáis el libro, y es que todos a quienes se lo he recomendado y lo han leído (que son más de 1, de 3 y de 5), me han confesado haberlo disfrutado casi tanto como yo.

En esta ocasión os cito una parte de uno de los últimos capítulos “I.T. Pito del Sereno”, que a mi parecer resume perfectamente cual es la realidad del alumnado en las escuelas de Ingeniería en las universidades Españolas:

El director de mirada joven prosiguió:

-Uno de nuestros análisis iniciales reveló que el 99.5% de alumnos con expediente brillante son borregos mediocres que jamás se dan cuenta de si aquello que les exigen hacer es una memez o no, que no piensan por ellos mismos, que presuponen a sus superiores el don de la verdad absoluta, que se autoculpabilizan de todo, y que son capaces de estudiar quince horas al día simplemente por miedo al fracaso, porque “así funcionan las cosas”. Acaban devorados por las consultoras, son el perfil ideal. Los mandan a marear la perdiz al cliente y ellos no se dan ni cuenta. ¿Cree usted que un cliente, en su ignorancia tecnológica, sería capaz de concluir que está pagando una millonada por cuatro chavales sonrientes con expediente de sobresaliente, por cambiarle los colorcitos de la página web? No, sobre todo cuando los cuatro chavales sostienen, porque de hecho están convencidos de ello, que están “desarrollando un proyecto de reestructuración de cascade style sheets para adaptar los estilos subyacentes a la usabilidad de la quinta generación y así posicionar el producto a la cabeza del mercado”. Y encima, como son unos mantas, pues tardan cien horas que se le cobran al cliente, y todos tan contentos. Así va el país…

Joder. Oír hablar a ése tío era como oírme hablar a mí mismo. Quería más.

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Angel investors o chupasangres

jävi escribió esto a la hora de la cena:

Últimamente ando especialmente atento a todo lo que veo sobre empresas start-up, leyendo blogs de inversores y biografias de emprendedores. Y es que si todo va bien, es posible que el año que viene por fin empiece a trabajar, semi formalmente, por cuenta propia junto a Jose.

Si no me equivoco, la historia siempre parece seguir los mismos patrones para todo este tipo de empresas: alguien tiene una idea, (más o menos acertada), comienza a trabajar en ella y al poco tiempo unos cuantos buitres, conocidos como angel investors, aparecen con sus cheques dispuestos a soltar billetes para inflar la burbuja, (ellos acostumbran a llamarlo con encanto “regar la semilla“).

Obviamente estos oportunistas no son algo propio exclusivamente de la era digital, y es que a mi forma de ver, un angel investor no es más que un usurero que se ha puesto un nombre cool.
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Decorando con cinta adhesiva

jävi escribió esto antes de que se pusiese el sol:

Hace unos días apareció en Xenia un rollo de cinta adhesiva de PVC, con franjas amarillas y negras, similar a la que se suele usar para señalizar las obras. En seguida se nos ocurrió darle varios usos para decorar nuestras habitaciones. Varios fueron los que la pegaron en el exterior de sus puertas, (en el pasillo), pero la idea no le hizo ninguna gracia a “The Lars” (el conserje de Xenia) y finalmente tuvieron que retirarla. De momento dentro de las habitaciones parece que no plantea demasiadas pegas…

Este fue el resultado en el interior de mi habitación: